La guerra comercial consiste en la adopción por parte de uno o varios países de tarifas o barreras al comercio con uno o varios países terceros.
Los aranceles no son otra cosa más que un impuesto a los productos importados. Los paga el importador del país que aplica el arancel, en este caso, el importador cuando llega el producto extranjero a la aduana.
Este término es antónimo del reconocido libre comercio.
¿Qué hacen los aranceles?
Los aranceles a las importaciones tienen por objeto elevar el precio de los bienes y servicios importados para desincentivar el consumo. La intención es que los ciudadanos compren en su lugar productos locales, estimulando así la economía de su país. Por tanto, los aranceles constituyen un incentivo para desarrollar la producción y sustituir las importaciones por productos nacionales.
Las crecientes tensiones entre actores clave como EE.UU., la UE y China han provocado recientemente un aumento de la preocupación por una guerra comercial mundial.
Varios han sido los movimientos que han provocado la situación actual. La amenaza de una posible guerra arancelaria mundial se ha agravado en los últimos meses, a consecuencia de:
- Después de que la UE impusiera mayores tasas a las importaciones chinas de vehículos eléctricos (VE) por la creciente preocupación de que el Gobierno chino subvencione a sus fabricantes nacionales.
A su vez, China ha tomado represalias con una investigación ‘antidumping’ sobre las importaciones de brandy de la UE, al tiempo que sondea las importaciones de carne de cerdo y productos lácteos del bloque.
- Las tensiones arancelarias entre la UE y Estados Unidos también se han recrudecido, y se han agravado con la llegada al poder del nuevo presidente estadounidense. Trump expresó su descontento por los aranceles de la UE sobre alimentos, coches y productos agrícolas importados por Estados Unidos. Así su llegada al poder ha comenzado con la imposición de un arancel general del 25% a todas las importaciones procedentes de la UE. Y a China el 20%.
- Además, la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de aplicar nuevos aranceles a las importaciones procedentes de México, Canadá y China, se abre otro frente en esta guerra comercial.
¿Cómo afectan estas subidas de aranceles a la inflación?
Con los aranceles los precios suben no solo porque los productos importados suben, sino también porque las empresas nacionales pierden competencia y ven la oportunidad de incrementar sus precios, con lo que las empresas que solo usan producto nacional terminan perdiendo poder de compra.
El efecto directo más visible es que presiona las finanzas de prácticamente todos los hogares: pagar precios más altos para obtener los mismos bienes que previamente costaban menos reduce el poder adquisitivo de las familias.
¿Ha ocurrido en el pasado alguna guerra comercial como la que actualmente se plantea?
La respuesta desafortunadamente es afirmativa.
En la Ley Arancelaria Smoot Hawley de 1930 envió a la economía global al desplome, ya que los socios comerciales de Estados Unidos impusieron también aranceles en respuesta a la medida estadounidense, que no sólo no hicieron nada para sacar a las economías de la depresión, sino que hicieron casi todo lo posible para agravar los problemas.
Para 1933, las importaciones de EEUU disminuyeron un 66%, mientras que las exportaciones disminuyeron un 61%. A escala mundial, el comercio mundial disminuyó en un 66% en 5 años antes de que llegara la Ley de acuerdos comerciales de 1934.
Las circunstancias actuales son distintas a los años 30, pero los dirigentes deben buscar en la historia que las consecuencias de una guerra comercial son muy negativas.
Después de esta breve descripción de la situación actual que nos rodea, estamos en un cambio de las relaciones comerciales entre los países que actúan en esta guerra comercial, donde para solucionarla habrá que ceder por cada uno de los países, eso si se esperan tensiones en la economía a nivel mundial.

